12 ene. 2017

Somos así (... a propósito de Bauman)

En el PSOE somos como somos, y nos pasa lo inevitable.

En este siglo nuestros congresos habitualmente son congresos de urgencia: casi siempre tenemos que elegir rápidamente al Srio. Gral. porque el anterior ha huido, ha dimitido o lo hemos echado. Y, además, como nuestros estatutos se nos hacen viejos muy pronto, sucumbimos a la tentación de incumplirlos. Y así, finalmente, nos obligamos a caminar por sendas organizativas inexploradas y experimentales. Somos esclavos de una especie de “filosofía organizacional líquida” (a propósito de Bauman) a la que previamente hemos dotado de una dudosa y efímera legitimidad. Nos ha pasado varias veces. La última vez que nos sucedió terminamos seleccionando a PdrSnchz con el resultado conocido.

Para llegar ahí, nos dedicamos a labrar con mimo el propio fracaso. La dimisión de Pérez Rubalcaba nos abocaba a otro congreso de urgencia y daba ocasión a la revancha de quienes había perdido el Congreso de Sevilla y no lo habían asumido. Podía haberse quedado la cosa ahí pero ¿por qué conformarse con un pequeño fracaso si teníamos al alcance el fracaso total? Madina forzó que la elección del Scr. Gral. se hiciera por el sistema de “un militante un voto”. Eso no lo permitían los estatutos de entonces (tan es cierto eso, que hubo de llamarse al invento “consulta a los militantes”) , pero - ¡qué diablos!- la cosa era tan popular y tan populista que, rápidamente, se creó alrededor del invento un extraño consenso

Pocos repararon en que se abocaba a la organización a tres peligros inminentes:
- Uno era la posibilidad de que el elegido lo fuera por una minoría mayoritaria y por tanto con menos apoyos a favor de los que tenía en contra; posibilidad que se materializó.
- El segundo residía en que se daba ocasión a que hubiera tres corredores donde la equívoca presencia de uno fue promovida para que simplemente jugara el papel de liebre en la carrera. Este peligro también materializó.
- El tercer peligro era el enfrentamiento entre dos legitimidades: la del Secretario General elegido por las bases inspiradas por el aparato y la legitimidad de los órganos de control, también elegidos por las bases e inspiradas por los barones territoriales, es decir, por el aparato. Ya se sabe en qué clase de desastre acabó este enfrentamiento.

Los estatutos derivados del último congreso oficializaron lo que nos empeñamos en impropiamente “primarias”. Por lo tanto el nuevo Secretario General será elegido por este mecanismo. Y de la forma que se propone es un error. Un error que pone el carro antes que los bueyes: es decir elige a una persona para dirigir una política concreta que el congreso sólo decidirá posteriormente. Es una locura. Otra más.

Aunque únicamente sea por eso, uno observa con cierta envidia el debate en Podemos donde se plantean, o bien votar conjuntamente documentos y dirección, o bien votar primero los documentos (la política) y elegir posteriormente la dirección (los nombres y cargos) . Sin duda una forma es mejor que la otra pero… ¡ambas son lógicas!

En el PSOE hemos decidido que antes de hacer lo lógico, vamos a explorar todas las alternativas. A un alto precio


5 jul. 2016

Abstenerse: según y cómo


Tras el 26 J, el foco político está puesto en la formación del nuevo gobierno. Y otra vez, como ya había ocurrido en la campaña electoral, el Partido Socialista acapara el interés mediático. Si entonces se le exigía responsabilidades, dando por hecho el inminente “sorpasso” de Podemos, ahora se le interroga acerca del sentido del voto que adoptarán los diputados socialistas en la sesión de investidura del candidato Rajoy. En cada entrevista, debate y tertulia se pontifica y aconseja sobre lo que deben y no deben hacer. O se amenaza al PSOE, una vez más, con una futura irrelevancia electoral fruto de las consabidas divisiones internas. Yo no prestaría demasiada atención a estos futurólogos movidos, las más de las veces, por intereses muy evidentes.

A mi juicio, hace bien la dirección federal en mantener que ahora “es el tiempo de Rajoy”, que “en esta segunda oportunidad -que graciosamente le brindó la izquierda pueril- hay suficientes votos afines al PP como para conformar una mayoría suficiente, y que el PSOE “no votará a favor ni se abstendrá en la sesión de investidura. Sería estúpida una posición distinta.
Pero también sería estúpido no prever otros escenarios posibles. Y alguno de ellos es, además de posible, muy posible: que el PSOE tenga que decidir finalmente si hay gobierno o por el contrario lleva a este país a unas terceras elecciones.

El PSOE ha empeorado los malos resultados de las últimas citas electorales. Y eso tiene consecuencias. La primera es que la distancia de 52 escaños con el PP hace prácticamente imposible intentar una alternativa creíble. Qué digo creíble, siquiera posible: un gobierno alternativo al que pueda formar el PP consistiría en una miscelánea de composición tal que, por abigarrada, es sencillamente inviable. Una alternativa con el germen de la discordia en su seno y que sólo beneficiaría a los que basarían su acción política en ser “la alternativa a la alternativa”: un carajal, vamos.

¿Qué tiene que ganar el PSOE en unas terceras elecciones? ¿A qué poner en riesgo lo que todavía no le han quitado? No es ésta una una posición conservadora. Antes al contrario, es una posición inteligente. Hoy el PSOE es el primer partido de la oposición y el único del que depende el gobierno y la gobernabilidad del país en los próximos años. Dicho de otro modo: habrá gobierno si quiere el PSOE y además, previsiblemente, durará el tiempo que el PSOE quiera.

Ese “tiempo muerto” lo precisa la organización para, como dice Edu Madina, volver a ser no sólo el partido mas importante de la izquierda española sino el partido mas importante de España. Precisa ese tiempo para ser la alternativa necesaria e indiscutible de gobierno. La tarea es ciclópea y pasa por un rearme moral e ideológico que se concrete en el programa político que ponga en pie el estado de bienestar del siglo XXI y que se convierta en el eje vertebrador de un país irreversiblemente diverso. 

Y pasa, también, por la consolidación del liderazgo de Sánchez o, preferiblemente, de otra persona menos discutida y vulnerable. Y todo ello ha de hacerse, en lo inmediato, ejerciendo una oposición parlamentaria que contribuya al doble propósito de dar credibilidad al proyecto político y desmontar las políticas más retardatárias del PP. Hay que hacerlo sin saltos en el vacío ni provisionalidades. Habrá tiempo de hablar de ello, porque no está demás recordar que hay un Congreso Ordinario pendiente, a celebrar en el próximo otoño y que puede permitir los cambios necesarios sin noches de cuchillos largos o inútiles ajustes de cuentas.

Esta vez no hay espantá posible. El PP está obligado a formar gobierno con sus afines y los nacionalistas. Y puede hacerlo a poco que rasque el bolsillo del Estado. No será barato viniendo de una mayoría absoluta, pero es posible: Los nacionalistas siempre tiene un precio.

¿Y si Rajoy fracasa en su investidura? Pues entonces la decisión corresponde al PSOE, a su Comité Federal y, tal vez, a sus bases y sus electores.
Yo intervendré en ese debate. Como seguramente se deduce de lo dicho hasta ahora, seré partidario de que el Grupo Socialista en el Congreso se abstenga en la segunda sesión de investidura. Esa abstención ha de darse bajo ciertas condiciones pactadas y firmadas. Pero, al fin, será una abstención.

Enseguida voy con las condiciones. Antes, las consecuencias. La más inmediata será que,
probablemente, los demás partidos retiren el apoyo al PP y que, consecuentemente, el PSOE se quedará solo en ese “apoyo pasivo”. Sé lo que significa para los militantes socialistas esa posición y lo duro y difícil que será para las bases entenderla. Sé que conlleva una inicial sangría de apoyo electoral que las encuestas recogerán inmediatamente. Y lo sé porque sé lo duro que es para mi escribirlo y lo duro que será mantenerlo delante de militantes con los que convivo desde hace 40 años; más de la mitad de mi vida. Lo sé, pero...aun así.

Vayamos con las condiciones. El PSOE, en contra de lo que se cree, no nació para ganar elecciones. Nació para cambiar la vida de la gente, para combatir la desigualdad y ensanchar las libertades. La crisis económica y las medidas para combatirla han llevado a amplios sectores de la población a la marginalidad. No somos completamente ajenos a esas medidas. Hubiera sido mas eficaz cambiarlas desde el gobierno. Y pudo ser posible. Ahora ya no. Nos han colocado en la oposición y con esos bueyes habremos de arar.

En los próximos meses habrá de fijarse “el techo de gastos” y elaborar el proyecto de presupuestos 2017. Pues bien, la investidura de un presidente del PP pasa por acordar y firmar

A) Ampliar el techo de gastos
B) Elaborar unos presupuestos que el PSOE pueda apoyar porque
       a) Contemple un Plan de Lucha contra la Pobreza Infantil
       b) Protección al desempleo de cuantía variable hasta la jubilación para mayores de 52 años
       c) Impuesto umbral del 15% a beneficios empresariales
       d) Nuevo impuesto para financiar pensiones en cuantía suficiente para equilibrarlas
       e) Impuesto conjunto de IRPF y Patrimonio para grandes fortunas
C) Modificación inmediata de la Reforma Laboral para
       a) Establecer tres únicos tipos de contratos: Indefinido, temporal y de formación.
      b) Recuperar el protagonismo exclusivo de la negociación colectiva

Y a partir de enero de 2017 : Sres. que dios reparta suerte porque se gobierna desde el Parlamento.

30 may. 2015

Problemas de geometría variable. Una mirada al Comité Federal del PSOE

He leído todo lo que he podido sobre el Comité Federal de hoy, 30 de mayo.
He leído lo que se conoce de las intervenciones y las resoluciones.
De las intervenciones me quedo con dos: Una) la que, a mi juicio, mejor interpreta mi posición,  la de Edu Madina. La tenéis  aquí recogida por Europa Press. Otra) la de Pérez Tapias que, por previsible, me la toma a beneficio de inventario; aunque el bueno de José Antonio sabe que no hay soluciones fáciles a problemas difíciles.
Sin embargo, y en discrepancia con Edu Madina, creo que hay que poner dos líneas rojas a los pactos de gobierno (remarco lo de gobierno): los basados en políticas austericidas o que conduzcan al austericidio en diferido y los pactos con los nacionalismos de todo pelaje que anteponen lo gregario a lo social y promocionan políticas de campanario (¡qué gran oportunidad hay en el Pais Valencià  para dejar esto clarinete!). Este plan  lo entenderán bien aquellos que sostienen que “la realidad  actual no se explica en términos de eje derecha-izquierda”.
En las ocasiones en que los votos socialistas sean necesarios para acabar con las políticas de superávits  presupuestarios a costa de políticas sociales, deberíamos a mi juicio, facilitar la investidura del candidato de la lista correspondiente pero garantizar, al tiempo, su cumplimiento desde la oposición. Esa situación se da en el Ayto de Madrid, por ejemplo. También se da en Valencia, pero las expectativas de Calabuig serían difíciles de contardecir. Allá él y quién se lo permite.
 La oportunidad de ocupar la centralidad (donde nos ha colocado en electorado) permite eso tan recurrido de los pactos y acuerdos de geometría variable). Y es esa centralidad la que nos permitirá no ser “el primer partido de la izquierda” sino,  como dice Edu Madina, volver a ser el primer partido de España.
De las resoluciones destaca la decisión del CF de aprobar “la celebración de primarias” para el día 26 de julio, pero con el límite para recoger avales hasta el 21 de junio. Es decir dejáis la constitución de ayuntamientos y gobiernos de  comunidades autónomas  y os dedicáis a recoger avales.  O sea que lo avales se recogen en primavera o no hay alternativa. Patético. Una maniobra tan burda sólo se le ocurre a un tipo tan simple,  como C. Luena.  Felicidades al Srio. General, habrá proclamación pero no primarias. Además los no militantes pagan dos euros o no participan. Hay que joderse (y recordarlo de cara el próximo congreso)

Felicidades otra vez Pedro Sánchez. Pero  no era eso en lo que habíamos quedado, campeón.

3 may. 2015

Programas electorales para Mislata

La valoración de los programas electorales debería ser un paso previo a la decisión del voto responsable. Casi nunca es así. Uno tiene la impresión de que se vota por prejuicios, por lealtades, por sumisión, por clientelismo… o por todo a la vez. Incluso es posible que uno mismo sea reo de esos prejuicios.  A qué engañarnos, los programas electorales mueven pocos votos.
Eso no es óbice para que se critiquen (se haga un juicio crítico) las medidas que las distintas candidaturas proponen. La crítica ha de ser  predicada con ecuanimidad y rigor.

He revisado algunas propuestas aisladas. Sólo puedo opinar de las descabelladas. Y, claro es, me parecen ridículas, grotescas, risibles… Lo dicho, descabelladas. Poco más hay que decir de ellas. Quizá sea divertido hacer una relación con breves comentarios. No prometo nada, pero es tentador.

A todos nos interesan  mucho más las otras, las propuestas serias. Se conocen pocas y, sobre ellas, no tengo una opinión acabada. Y no la tengo porque no puedo tenerla. Me faltan datos.

Pongamos un ejemplo de lo que quiero decir. El PP de Mislata promoverá el alquiler de viviendas para jóvenes. Sin duda es una iniciativa loable y digna de destacarse en los titulares de prensa. Y debería destacarse siempre que se den, al mismo tiempo, varias circunstancias: que la vivienda sea  causa principal para la emancipación de los jóvenes, que los alquileres en Mislata sean altísimos, que haya una baja oferta de viviendas en alquiler para jóvenes y que no haya otras administraciones que se encarguen de la competencia. ¿Se dan esas circunstancias? Los Afortunadamente, no.  Además  el PP de Mislata  sólo pretende  “intermediar” en el mercado del alquiler “para conseguir buenos precios”.  Y así expresada la propuesta es muy intrascendente e, incluso, innecesaria. La intermediación está garantizada por las agencias inmobiliarias y los precios razonables por excesiva oferta que se traduce en una competencia feroz.
 Me parece que se trata de resolver un problema inexistente. Pero me lo parece a mí. Me parece, sin embargo, que el mayor problema de los jóvenes de Mislata, como los de toda España, y del que derivan casi todos los demás  es el desempleo y la precarización laboral. Una rebelión democrática contra la reforma laboral última por parte del PP mislatero  sería mucho más provechosa que los torpes intentos por el efímero protagonismo mediático. Pero, ¡oiga!, que  me lo parece a mí.  Es  posible que el PP de Mislata enmarque su propuesta en una ignota  visión de totalidad que haga plausible su propuesta. Si es así me gustaría conocerla. 

El ejemplo sirve para ilustrar una conclusión. Es muy conveniente exigir a las candidaturas un “estado de la ciudad”. Una visión de totalidad y  del punto de partida. Esa visión de totalidad debería contener
  • Un análisis de la situación,
  • Un listado de los principales y básicos problemas que afligen a la gente
  • Las medidas con las que se pretende abordarlos
  • La estrategia a seguir para conseguir los recursos necesarios. 
Rara vez se cuenta con esta “visión panorámica”. Las más de las veces, los programas electorales locales  se reducen a un deslavazado listado de medidas inconexas,  incoherentes, soluciones a problemas inducidos o inexistentes,  propuestas para las que no se tiene competencias, mientras se ignoran (¡y ya se sabe lo atrevida que es la ignorancia!) los reales problemas de la ciudad y de la gente que no se limitan a los problemas de su ayuntamiento.


Espero los programas completos y completados con ese marco general. No habrá mucho tiempo para debatirlos. Pero espero que  los debatamos.

23 abr. 2015

Unas cuantas cuestiones electorales. D'Hont condenado por desconfiados.

Las elecciones municipales y, sobre todo, las autonómicas actualizarán un viejo debate. ¿Hay que cambiar la ley electoral?  Quizá sí.
 Pero dos consideraciones previas:

Una) Es más fácil decirlo que hacerlo.
Otra) A la hora de proponer la ley  alternativa que se sepan las fortalezas y debilidades de la ley actual.

La Ley Electoral  (LOREG) data de 1985, fue aprobada  sin ningún voto en contra (no es baladí recordarlo)  y ha sido modificada varias veces pero siempre en aspectos bien secundarios.
Se redacta como un mandato de la Constitución y, más concretamente, al amparo del artículo 68. Sólo lo que en el Título III figura requiere un cambio constitucional. La mayor parte de la LOREG se puede cambiar con la mayoría parlamentaria necesaria.

Una de las cuestiones controvertidas es la forma de asignar escaños.  ¿Cómo se reparten los escaños? Actualmente se lleva  a cabo mediante un reparto D’Hont. Este sistema ha sido ampliamente criticado y concita actualmente las iras de los partidos pequeños ya que, se sugiere, es  la causa de la escasa proporcionalidad de la LOREG.

¿Es realmente  la forma  D’Hont esa perversa  fuente de desproporcionalidad en el sistema electoral vigente? ¿Es la causa de que los partidos como IU y UPyD demonicen la ley electoral y exijan su derogación y cambio inmediato?

Por partes,  como dijo Jack.   Es cierto que estos partidos tienen buenas razones para demonizar la ley electoral. Pero  no debería atribuir a D’Hont una responsabilidad que, objetivamente, no le corresponde. Su fórmula, su “ley”, está basada en un principio simple

Si se trata de repartir (E) escaños en una circunscripción, hay que  buscar un número (N) tal que al dividir la suma de votos a las candidaturas (V) entre N nos dé un cociente igual a E.

Como se ve el principio puede ser perfectamente proporcional. Por lo tanto es constitucionalmente intachable. Pero es que además se puede cambiar sin cambiar a Constitución que, recordemos, sólo exige que el reparto sea proporcional. Proporcional que exige repartir exactamente un número concreto de escaños. Si en una provincia se reparte 7 escaños, con lo votos emitidos y con la distribución habida han de asignarse 7 escaños enteros; ni más ni menos. Enteros, indivisibles...

Así, los partidos como IU o C’s  deberían atribuir la causa  de desproporcianalidad al tamaño  las circunscripciones. La circunscripción electoral para la mayor parte de las elecciones autonómicas es la provincia. Pero  no para todas. En elecciones generales, y para el Congreso de los Diputados, la circunscripción electoral es también  la provincia salvo los casos de Melilla, Ceuta y las Canarias. Y ése es un mandato constitucional. ¡Nada menos! Cambiar el mandato es realmente difícil.

Pero además, y estrictamente hablando, tampoco el hecho de que la circunscripción electoral sea la provincia es la causa de la escasa cantidad de escaños que obtienen IU y UPyD si se tienen en cuenta los votos totales obtenidos en las   elecciones generales. El problema, ellos lo saben bien, es que la mayoría de provincias españolas están poco pobladas, y en consecuencia se reparten pocos escaños. Y además se les garantiza un número mínimo de dos escaños, de tal suerte que en cuatro provincias  hay más proporcionalidad  con las hectáreas que con los votantes.

En una circunscripción que reparte muchos escaños, la proporcionalidad es muy alta. Imaginemos Madrid o Barcelona que reparten más de 30 escaños. Echen un vistazo a las elecciones habidas o hagan el reparto mediante la fórmula D’Hont y verán que es muy proporcional. Pero mucho.  Si se toma una provincia media como Valencia, Alicante, Murcia, Málaga o Sevilla, la desproporcionalidad es perfectamente tolerable. La menor proporcionalidad se encuentra en las provincias que reparten pocos escaños. Ahí la proporcionalidad  brilla mucho por su ausencia.


Creo que es muy pertinente decir aquí que la reducción del número de
parlamentarios ( de 53  a sólo  ¡33 diputados!) llevada a cabo en Castilla-La Mancha por el PP de Cospedal “para ahorrar gastos”,  concreta una  desproporción tal  que parece pensado para una situación donde haya dos partidos. Y, de tal suerte, que se le garantiza al ganador en votos la mayoría absoluta, siempre. ¡Siempre!  La aparición de Podemos puede convertir a Cospedal y al PP  en víctimas de su propia trampa.

No es casualidad que Podemos tenga actualmente pocos reproches que hacerle a la ley. En Madrid y Barcelona, donde las  encuestas le sitúan hoy entre la segunda y tercera fuerza política, tiene garantizados un número de escaños  proporcionales. Poca diferencia habrá entre ser segundo o tercero. Donde realmente se va a jugar las posibilidades de ser la primera fuerza de la izquierda es en las provincias que reparten menos de 10 diputados. En esas provincias  donde su estructura es más endeble. Veremos si una campaña, desde el plasma, es suficiente doblar el brazo del PSOE. Su más directo competidor. Sin duda


Nota bene:  Sepan los podemitas recalcitrantes  y compañeros mártires  que cuando digo que el PSOE compite por la hegemonía en la izquierda, es una forma de hablar. No tengo intención de desalojarlos de su particular país de Jauja. 

12 abr. 2015

Una porra (pero... baratita, eh!)

Este es un ejercicio lúdico, un mero juego. Me invitan los tiempos electorales de ahora,  la incertidumbre que conlleva la aparición de nuevos actores políticos y el desafío que significa que algunos amigos se me han adelantado y han hecho sus particulares y razonados pronósticos.
Sí, se trata de hacer una porra acerca de los resultados electorales en Mislata.

Debo confesar que soy un pésimo pronosticador. Que, afligido de un pesimismo inveterado,  siempre me sorprenden, para bien, los resultados. Hasta ahora mis pronósticos se apoyaban sólo en la intuición y. demostrado está, también tengo averiado el sentido de la perspicacia.

He decidido cambiar el procedimiento y aplicar un método científico en medida de lo posible. Es obligado, en ciencia, formular hipótesis a partir de los datos observados; esos datos están en el  histórico de las elecciones municipales. Pero también en las encuestas publicadas recientemente.

Hay algunas limitaciones. La más importante es que, hasta el día de hoy, no es segura la participación de uno de los nuevos actores políticos. No se sabe, a día de hoy y a ciencia cierta, si Podemos (bajo cualquiera de sus nombres y/o marcas) presentará candidatura. Supongamos que sí. Ésa es la primera hipótesis. 

Estas son otras observaciones y las  hipótesis derivadas.

a)      La participación debería ser  “media-alta”. En Mislata se mueve entre el 61 y el 71%. No hay una movilización generalizada de los votantes  como en algunas  ocasiones anteriores. Eso me lleva a establecer la participación en el 67%.

b)      Se observa que  el reparto del voto entre derecha e izquierda se mantiene más o menos constante a lo largo de los comicios: Der. 45 / Izq. 55, con una variación pocas veces superior a 500 votos

c)       Sin embargo, en el ámbito de la izquierda, se intercambian 10-12 puntos. Siempre que al PSOE le ha ido bien, EU ha sufrido las consecuencias. Y al contrario, claro. Sin embargo ahora aparece un nuevo actor que es Podemos; otro comensal en el banquete rojo. Dividamos el 55% entre los 4 actores rojos (es una forma de entendernos): PSOE, Podemos, EU y Compromís.

d)      El PSOE cuenta con un aliado importante: el efecto Alcaldía. Ese efecto suele ser extremadamente positivo (o extremadamente negativo como sabe bien el Sr. Corredera). Ese efecto es cuando menos unos 8 puntos (1999, años del plomo del PSOE) y cuándo más, unos -15 (Efecto Corredera). Carlos Fernández ha hecho las cosas, que le permitieron los tiempos de crisis, razonablemente bien. Habrá que considerar un efecto alcaldía positivo y próximo al +12; o algo más, si consigue una alta movilización de sus votantes anteriores, especialmente el voto joven.

e)      Resulta extremadamente dificultoso saber si EU y Compromís alcanzarán el 5% necesario para tener representación. La presencia de Podemos introduce algo más que una duda razonable sobre la posibilidad de que EU alcance esa barrera, salvo que busque aliados como ERC.

f)       Podemos es una estructura endeble. En Mislata su presencia es, hasta hoy, incluso dudosa. Es claro que una alianza con EU hubiera favorecido a los dos porque explotan el mismo nicho electoral. Uno apuesta porque o bien EU o bien Podemos se quedará fuera. En esa infernal rifa EU parece tener más papeletas. Aunque me han contado divertidas anécdotas de la (poca) idea que tiene Podemos Mislata de lo que es su Ayto.

g)      En el lado azul, el PP ha mantenido una hegemonía aplastante que ni la UV de sus mejores años era capaz de disimular. Sin embargo en esta ocasión aparece con fuerza  C’s . Y no se conformará con una presencia testimonial. Supongamos un reparto 6/4 de la tarta azul

h)      Supongamos un voto alrededor del 1,5% para otras candidaturas



Si fuera así:
Censo
32343
Participación
67%
Votos válidos
21669
Votos a candid
21350
Votos derecha
9600
Votos Izquierda
11742

PSOE
40,5%
8646
PP
26%
5550
C’s
16%
3416
Podemos
7 %
1490
IU
4%

Compromís
5 %
1067
Otros
1,5%


Los resultados serían
PSOE
10
PP
6
C’s
3
Podemos
1
Compromís
1/0
IU
0/1


Para concluir:

1.       El PSOE depende de sí mismo para conseguir mayoría absoluta. La condición es hacer crecer la participación.
2.       C’s con una buena campaña podría conseguir el 4º a costa del PP, probablemente.
3.       Podemos parece lejos de ser relevante en Mislata.


1 mar. 2015

Una contribución heterodoxa a la polémica 3+2 versus 4+1.



Los problemas de la educación en España han sido objeto de estudio en numerosos trabajos y desde todos los puntos de vista. Pero ninguno parece lo suficientemente  definitivo como para acabar con alguna de las recurrentes polémicas que ley tras ley, año tras año, modelo tras modelo, se ponen de manifiesto una y otra vez. Quien lo sufrió lo sabe.
La última polémica es la “3+2 versus 4+1” que ha hecho correr ríos de tinta. Les supongo enterados.  En ella se trufan dos cuestiones distintas y distantes: la estructura de los estudios universitarios y la política de becas. Quienes muestran una postura conservadora argumentan que Incrementar los “másteres de 1 a 2”, redundará en un mayor esfuerzo económico para alcanzar el título y, consecuentemente, en un fuente de mayor desigualdad.
Conviene diseccionar la cuestión y separarla en diversas preguntas. Abordaré dos o tres.
La primera que  asalta es la siguiente: ¿cómo afecta la duración de los estudios universitarios al acceso y a la  titulación o al abandono? Es innegable que una duración mayor comportará una mayor inversión por parte del estudiante y una incertidumbre mayor sobre la culminación de los estudios. No es baladí recordar que, a efectos del fracaso, es igual abandonar los estudios en el primer año que en el tercero. Los universitarios de menores recursos deberían optar por una duración menor de las carreras; por una estructura que les permita llegar lo antes posible a una titulación. La opción 4+1 alarga esa posibilidad. La opción de los  estudiantes de recursos limitados debe ser la  3+2, claramente. Porque las posibilidades de abandono, al menos teóricamente, se reducirían notablemente.  Ya hay estudios, ciertamente muy preliminares, que respaldan esta tesis
El mundo se ha vuelto complejo. Muy complejo. Los estudios universitarios se han diversificado tanto que se obliga a tomar decisiones académicas cada vez más tempranas y cada vez más irreversibles. Y la formación especializada se prolonga a las etapas postuniversitarias. Desde este punto de vista el debate sobre 3+2 me parece incompleto si no se aborda previamente el debate sobre la estructura y objetivos del bachillerato al menos. El bachillerato tiene poco valor como titulación,  su finalidad es prácticamente sólo propedéutica y preuniversitaria. Arrostrar esa realidad sin complejos es hacerse un doble favor: dar sentido y continuidad a la formación científica o  humanística  y liberar, aunque sea mínimamente, al sistema educativo del sistema productivo.
El 3+2 exige dos másteres. Antes de seguir reparemos por un momento en que hay una tendencia innegable e imparable: la diversificación de los puestos de  trabajos. Esa diversificación del  trabajo parece exigir una correspondencia en la diversificación de la formación especializada. Es de aplastante lógica que 3+2 es más versátil y ofrece mayores posibilidades de especialización.
Los detractores de la reforma tienen a su favor (¡y no es flaco favor!)  que la propuesta nace del  ministro Wert. Hagamos el esfuerzo de olvidarlo. Porque, además, los defensores de 4+1,  discurren cabalmente, que  3+2 es más gravoso que 4+1 y por tanto quebranta la equidad. Un argumento contundente.
Contundente sí, pero no insoslayable. España tiene un sistema de becas y financiación muy débil. Es ahí donde hay que cambiar las políticas. El recorte de becas y el incremento de tasas universitarias están en la base de la protesta contra la reforma. Wert  no puede quejarse porque ha actuado como un bombero pirómano.
Aunque, para acabar de ser sinceros, tengo para mí que  ninguna política de becas, por sí sola y por generosa que sea, será capaz de  de dar solución a la polémica y, en el fondo,  a la otra cara de la moneda que es financiación universitaria. Deberá ser el propio estudiante el que alargue a la vida laboral futura la financiación de sus  estudios universitarios. Eso contribuirá a además a clarificar la abigarrada oferta universitaria. Pero esa es otra historia